DESEO
Tu cuerpo, tu humedad, tu calor...
Mis manos te recorren, ávidas, sedientas de ti, recorriendo tu cuerpo de hombre.
Tus brazos fuertes, tu espalda morena, tus axilas, tu pecho. Mis dedos buscan rápidos tus pezones, bajan indecisos, se detienen en tu ombligo, juguetones.
Me aferro a ti, te busco, me ahogo en tus besos. Deslizo mi lengua sobre tu boca y te muerdo, suavemente, conteniendo apenas mi deseo insolente por tus labios.
Saboreo tu cuello acurrucandome en tu hombro, sintiendo tu calor, tu respiración agitada, mientras acaricias mi cuerpo dulce y firmemente, como si quisieras modelarme... Como si me descubrieras por vez primera.
Exploro con mis manos tu desnudez, hurgando en los rincones más ocultos, deleitandome a ciegas con tus formas, y tus delicadas texturas. Mis dedos vuelven a jugar, adentrandose entre tu vello, presionando, escudriñando... Tu humedad causa mis gemidos, acelerando los látidos de mi corazón.
Bajo lentamente por tu torso, besando a cada paso, bebiendo el néctar de tu piel, ardiendo de deseos.
Y mientras continúo nuestro camino al éxtasis, solo somos dos almas buscandose desesperadamente, dos cuerpos anhelando ser uno en una fusión mágica. Ya nada nos detiene. Nada nos separa.
Te amo.

Matamuros dijo
Leo . . .
y dice mi piel . . .
que es la hora del almuerzo . . .
o que deberia serlo . . .
11 Diciembre 2006 | 04:05 PM